Hermenegildo Lomas Fernández de la Cuesta

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Hermenegildo Lomas Fernández de la Cuesta nació en Burgos, en 1948.

Estudió en la Escuela de Arquitectura Técnica de Burgos y en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid.

Ha ejercido su actividad profesional, fundamentalmente, en el campo del urbanismo y el diseño urbano.

Autodidacta en su educación, no pertenece a ninguna escuela o grupo artístico. Tampoco ha frecuentado las salas de exposiciones.

Su pensamiento en relación con la actividad pictórica se resume en las siguientes reflexiones:

El arte, para Leonardo da Vinci, nos dice Gombrich, era una pura cuestión de conocimiento, de intentar comprender la vida. Se dibuja, se pinta, para entender, para comprender.

 

Y eso es lo que debe interesar a todo pintor: comprender la vida y dar testimonio de ella. Pinte el tema que pinte, el pintor debe capturar la vida, contarla y suspenderla para otro tiempo, debe ser “guía para la eternidad”, debe intentar alcanzar el momento emocionante en que, como dice Fernando Savater, al posible elogio de “Qué bien está”, se pueda precisar: “No, ya no está. Queda lo que se ha ido”.

Ese misterio de la realidad es el que el pintor ha de capturar, con humildad y autenticidad.

El arte verdadero pertenece a esa realidad, a la naturaleza y a la vida. La vida que tenía el Niño de Vallecas y que Velázquez pintó y dejó suspendida, emocionante, para la eternidad, “en la frontera entre el cuerpo y el espíritu, entre la muerte y la vida, entre los hombres y los dioses”.

Eso es el arte: la guía para comprender la naturaleza, la realidad, la vida, el eterno presente de los bisontes de Altamira.